Anatomía del corazón

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Imagen tomada de El espíritu de los cínicos

Un comentario

  1. Anónimo

    A un costado, una inmensidad oscura, con esos ruidos que calman, que se vuelven agua en desierto. Si acaso se quitaron los zapatos en los meros ratos de diferencia, en los que uno goza porque el dolor anda extraviado, de risas y de muecas, de gestos y de incoherencias. Después ella dijo que era suficiente… y terminó la noche. Atte.0428

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