Dios existe, pero a veces duerme; sus pesadillas son nuestra existencia.
Ernesto Sábato
Dios existe, pero a veces duerme; sus pesadillas son nuestra existencia.
Ella le mandaba besos al cuello, pero todos los no organgutanes sabemos que no hay besos en el cuello. Matemáticamente equivale a una mordida porque la piel ahí es atómica.Como sea, recorrió todo el cuerpo con la lengua y besó hasta que quedó inconsciente, pero luego, cuando hubo que despertar y volver en si, le confesó que quería que le hiciera el amor, porque no aguantaba más. «Estoy caliente, ¡escapemos!», y el incauto accedió.Se apartaron 3 horas…Atte: 0428
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