A veces necesitas que alguien tenga más fe en ti que tú, para que creas en tu poder, en el poder que tienes sobre este mundo. Que alguien se dé cuenta, antes que tú, que caminas como El Principito y que, en tu caso, el no tener los pies sobre la tierra sólo significa que caminas flotando. Que sepan que te quedas callada no porque no puedas hablar, sino porque entiendes las palabras a partir del silencio. Que sepan que haces lo justo a tu entender, no más. A veces necesitas que alguien tenga más fe en ti que tú para que, cuando quieras escapar de este mundo, haya alguien a tu lado.
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