“Lety, la esposa de Rodolfo, dijo que no soportaría perder a un hijo”, me contaba mi papá. “Pero, ¿sabes? Yo creo que para mí sería peor perder a tu mamá. No me mal interpretes, si tú o tu hermano murieran, me llenaría de tristeza, pero sé que los hijos son prestados por Dios, pero si tu mamá muriera, yo querría irme con ella. He hecho toda mi vida a su lado, así que no sabría qué hacer sin ella, no comprendería la vida sin ella, no me hallaría, no entendería”. “Lo sé papi, sé que te haría mucha falta”, dijo. “No, no es que me haría mucha falta, es que no podría. Ojalá me muera yo primero”, respondió.
Deja un comentario