Charlas con Eugenio: así fue tu llegada…

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Lugar: Cedars-Sinai Medical Center, en Beverly Hills, Los Ángeles, California.
Peso: 3.45 kg
Talla: 53 cm
Hora: 19:26
Sexo: Masculino
Calificación de los doctores: 10
Calificación de Enano: 11 (esta es la que importa)

Te esperábamos hace dos semanas, pero estabas muy cómodo en la barriga de mamá. Lo entiendo bien, las mamás suelen ser el mejor de todos los refugios, el lugar al que siempre quieres volver cuando las cosas no andan tan bien. Tuvieron que invitarte a salir, porque parecía que querías seguir calientito y dormidito. Fueron casi 20 horas de labor, desde ya, igual de caótico que mi hermano. Tu papá hubiera querido que nacieras justo el día de su cumpleaños, pero tú decidiste dejarnos a todos con las ganas y llegar el último día del mes más cortito del año, marcado y bendecido con el número 8, como tu papá. Llegas también amparado bajo la última casa zodiacal, piscis, el signo espiritualmente más evolucionado, según dicen los que saben del tema. Fue él, mi hermano, la primera persona en tocarte. Sí, se salió con la suya y él te dio la bienvenida al mundo. La familia de tu mamá estuvo ahí. Tu abuela Carmen llegó por anticipado, lista para ser abuela y enseñarle un poquito a Ale a cómo ser mamá, aunque supongo que esas cosas jamás dejan de aprenderse. También estuvieron ahí tus tías y tu abuelo Pepe. Nacho, Momia y yo nos quedamos en México, preguntando cada minuto por ti y tu mamá, con todas las ganas de estar allá para conocerte, morderte, apretarte, cargarte y jamás dejarte ir, pero ya llegará el día en que podamos hacerlo. Morimos de ganas por ver tu pechito moviéndose rápidamente, porque hay un corazón ávido de crecer, y de escuchar tu respiración y tus llantos y tus gemiditos. Queremos verte sonreír al despertar, como tu papá lo ha hecho desde siempre, y queremos ver ya cómo te transformas en una máquina de hacer ruiditos.
Has llegado ya a este mundo a poner todo de cabeza, vienes a desestructurar la mente de tus papás, a cambiarles sus hábitos, sus rutinas, sus buenas y malas costumbres, y ¿sabes? Para ellos nada de eso será un sacrificio, porque todo lo harán con la entrega y paciencia que sólo los padres saben. Eso sí, serás su más grande reto y serás el mejor trabajo que tendrán en su vida, aunque, probablemente, tú les enseñarás mucho más de lo que ellos a ti, porque los bebés tienen el poder fantástico de transformarlo todo.
A mí, aun estando lejos, vienes a darme la ilusión y la luz que hace tiempo no encontraba, porque tú representas la esperanza y la felicidad materializada en un pequeñito ser humano. Es irónico, pero, con tanto amor, serás el primer Nugget que querré comerme desde 2004. Sé que cuando te conozca, no querré soltarte y querré que ocupes toda mi vida. También sabré que me querrás cuando me dejes meter mi dedo meñique en tu puño y, a partir de ahí, tú y yo compartiremos nuestros más grandes secretos. ¡Gracias por llegar a este mundo, gracias por regalarme un poquito de tu paz y por hacerme sentir todo este amor contenido desde hace tanto tiempo! Hoy inicia tu carrera más importante: la de ser feliz. ¡Bienvenido, Eugenio!

2 respuestas

  1. Anónimo

    Que bonitas palabras de una tía llena de amor!!!!

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  2. Anónimo

    Muchas bendiciones por el nuevo miembro de la familia

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