Queso Oaxaca, mamita

Avatar de DEVA
No me gusta el
queso Oaxaca. Lo comí toda mi vida pero lo descubrí apenas hace unos meses. No
como lácteos en el día a día, los he reservado para casos de emergencia. El
queso Oaxaca, sin embargo, era de los alimentos que tenían un lugar muy especial
en el rincón de los alimentos por los que sentía nostalgia tras el abandono. Yo
lo veneraba y lo consideraba digno de competir con cualquiera del mundo, no
sólo por su sabor sino porque es mágico y práctico y se hacen tiritas
delgaditas que puedes comerte como hilos. No me gusta el queso Oaxaca. Lo
descubrí uno de esos días de emergencia, cuando no había opciones alimenticias
y sobreviviría con un poco de queso. No me gusta el queso Oaxaca. Lo descubrí
porque pensé que el queso que me habían dado ya estaba pasado y corrí ese día a
casa de mis papás y comí un trocito para quitarme el mal sabor que el otro me
había dejado, pero descubrí que, de verdad, no me gusta el queso Oaxaca. ¿Por
qué, entonces, lo tenía en el templo de mis alimentos favoritos, a los que
difícilmente volveré, ahí junto a la cochinita pibil, los chiles en nogada y
las milanesas? Porque lo que me gustaba del queso Oaxaca era mi mamá y el
recuerdo de llegar a su cuarto un domingo cualquiera, acostarme a su lado a ver
películas y que ella hiciera los hilitos mágicos y me los diera en la boca,
porque los momentos más cariñosos de mi mamá son cuando te abraza en la cama y
no te deja escapar porque quiere disfrutarte a su lado, porque, para ella, un
escenario perfecto es tener a su familia, amontonada, para que ella pueda
dormir tranquila mientras los demás coexistimos a su alrededor. No me gusta el
queso Oaxaca pero éste era el conducto que me llevaba a mi mamá, a sus cariños
y a sus abrazos con todo y pierna encimada cuando ella o yo no podíamos dormir,
cuando yo estaba triste o cuando, simplemente, queríamos pasar un día
cualquiera, pero perfecto. No me gusta el queso Oaxaca. Lo que descubrí es que
mi mamá siempre fue muy amorosa, mientras jugaras en su terreno, su cama, donde
nos acoge y, para que no huyamos a la cocina cuando nos da hambre, su as bajo
la manga es el queso que no me gusta, pero que ahora amo.

3 respuestas

  1. Anónimo

    Me encanta cómo escribes… y por cierto, uffffffffffff las milanesas de tu mamá!!! Yo estoy de acuerdo!

    Me gusta

  2. Anónimo

    Muito bom acho que no Brasil não tem desse queijo não que eu saiba pelo menos,mas o que vale são as lembranças,o sentimento que alguns alimentos nos trazem simplesmente porque nos leva a outros tempos.

    Me gusta

  3. Anónimo

    Ya sé Vel! Yo con olerlas me conformo jajaja! Te quiero mucho!

    Me gusta

Deja un comentario