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Si
no vas a aportar nada, quítate y no estorbes.
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Si
crees que puedes aportar algo pero aún no estás seguro, mejor no lo hagas. Las
personas con iniciativa improductiva son peores que los estorbos.
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Si
estás seguro que puedes aportar algo, hazlo de manera inmejorable. Aprende que,
para ellas, el perfeccionismo es una forma de vida.
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Una
Alfaro siempre encontrará las cosas, así que antes de decir “no está”,
asegúrate que lo hayas perdido, enterrado, matado o ya no se produzca en
ninguna parte del mundo.
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Nunca
cuestiones lo que una Alfaro te dice con seguridad: siempre tendrá la razón, te
lo echará en cara y, si no la tiene, igual te lo echará en cara.
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Una
mujer puede hacer muchas cosas al mismo tiempo; una Alfaro se burla de eso y
redefine el significado de ser multitareas. Al respecto, si no puedes llevarle
el ritmo, recuerda el punto 1.
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Cuando
una Alfaro te pregunte algo en tono irónicamente tranquilo, recuerda hacer cara
de póker y moverte lo menos posible. Trata, si puedes, de camuflarte con algún
objeto.
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Aprende
que responderles y no responderles son conceptos igual de malos. Si no sabes
qué es menos malo, vuelve al principio del no titubeo y contén la respiración.
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Intenta
no dejar las cosas fuera de su lugar. La contaminación visual puede provocar
alteraciones en sus frecuencias cerebrales.
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Nunca
dejes las cosas para el último momento. N U N C A. Sí, te resolverán la vida
pero tendrás que escuchar una letanía que te arrepentirás de haberles comentado
tu pequeño descuido.
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Si
aprietan la boca y te miran con los ojos de Medusa, empieza a pedir perdón por
lo que hiciste. Si no hiciste nada, igual pide perdón.
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No
las retes o contradigas, porque puedes escuchar frases inverosímiles como: “ah,
entonces la maestra o es pendeja o es mentirosa”.
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No
las dejes juntas en un concurso; se les irá la vida en ganarte.
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Recuerda
que tienen ojos en la espalda y saben perfectamente la cara que estás haciendo
conforme te alejas.
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Si
un médico te manda reposo absoluto, no se los comentes, pues en menos de una
hora tendrás a toda la familia en tu cama, comiendo, gritando, dando órdenes, y
haciendo cosa que tú jamás habrías elegido. No es un tema de imprudencia, es un
tema de solidaridad.
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Si
te dicen que quieren algo para “ahorita”, significa que debió estar hecho ayer.
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“Mamacita
y papacito” no son términos cariñosos. “Cabroncita o cabroncito”, sí.
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No
te acerques mucho a ellas si tienen hambre.
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No
olvides el principio “la tribu por encima del individuo”. Algunos ejemplos: si
haces algo por una, asegúrate de hacerlo por todas; si te quieren, te querrán
todas; si le vas a tomar foto a una, le tendrás que tomar a todas, etc.
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Relacionado
con lo anterior, ten en cuenta que no existen los secretos, la privacidad, la
intimidad, el espacio vital y esos principios inventados por los egoístas; en
esta familia, todo es de todos y todos son de todos (excepto si babeas el pan
dulce para apartarlo, en esos casos, sí existe el individualismo).
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