En la Tierra como en el cielo

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No hubo dudas ni titubeos. Lo de ellos fue amor a primera vista. No había día que no rieran o jugaran, día en que no caminaran juntos, tomados de las manos, inventando cuentos, buscando aventuras. Se pertenecían, se complementaban, se querían. Uno de tantos días, como era ya costumbre, ella corrió al verlo, pero lo encontró distinto, en un nostálgico silencio. 

– ¿Hoy no quieres jugar? 
– Tenemos que hablar, respondió mientras la cargaba y la sentaba en sus piernas. Durante poco más de cuatro años me haz hecho muy feliz. Tal vez no lo he dicho lo suficiente, pero he amado cada cachito de ti, cada carcajada, cada locura, cada disparate, cada travesura. Eres fantástica, tanto que no puedo reservarte para mí. 
– ¿Me he portado mal? ¿Estás gruñón? Puedo pedir disculpas… 
– No, no es eso, debes conocer otro mundo. Abrir los ojos, explorar, caerte, rasparte, ensuciarte, levantarte, descubrir olores, colores y sabores, correr, bailar, aprender, viajar, cantar, enamorarte, ser valiente, ser libre, ser única, ser luz… 
– Pero, si me voy, te olvidarás de mí y yo me olvidaré de ti y eso me pondrá triste. 
– Eso no sucederá. Piensa que es una nueva misión, de esas que tanto te gustan. En esta nueva encomienda, llegarás a un lugar mágico, que a veces te parecerá inhóspito, pero tendrás cómplices que te ayudarán en el camino para que sientas que es el mejor rincón de la galaxia. Conocerás a la mujer más bonita del mundo, a quien llamarás mamá, y habrá un hombre a tu lado, papá, quien te  abrazará cuando tengas miedo. Cuando me extrañes, podrás ir a casa de la abuela, ella siempre podrá contarte historias que te harán pensar en mí. Ese será tu escondite favorito, porque la abuela Susa te amará tanto o más que yo y porque sentirás que estoy junto a ti aunque no puedas verme, pero ese será nuestro secreto. ¿De acuerdo? 
– Mmmhhh… De acuerdo. Pero tú tampoco me olvides, ¿lo prometes abuelo? 
– Lo prometo. Yo te observaré y protegerte en la Tierra, como lo hice en el cielo. 

Ello lo abraza, suspira y sonríe entre lágrimas.

– Estoy lista Don Geli, seré fuerte como tú.
– Serás fuerte como tú y eso es aún mejor. Eres una guerrera, no lo olvides nunca. Sé feliz, disfruta el viaje y dile a mamá cuánto la amo.


2 respuestas

  1. Anónimo

    Hermosa bienvenida !

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  2. Anónimo

    Que bonito texto, me encantó de verdad. Recuerda nuestros abuelos son siempre una gran nostalgia.

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