Un golpe de suerte, acaso destino. Encontrarte en aquella terraza sin esperarlo. Verte y saber al instante que eres tú, sin más explicaciones. Comprobar que hay historias que inician antes de escribirse, que nos pertenecemos, que nos conocemos de antes. Saber que tus ojos me ven como nadie jamás me ha mirado. Sonreír cuando recibo un mensaje tuyo. Sentir paz cuando estás cerca y sentir, sobre todo, paz pese a que estés lejos. Creer que la vida me ha recompensado con haberte conocido. Esperar impaciente el momento de volver a verte. Temblar cuando estás cerca. Reírme -reírnos- a carcajadas. Hablar de todo, que me cuentes todo, que nos escuchemos, que nos comprendamos. Planear hoy y a futuro. Gozar del silencio a tu lado. Disfrutar los días. Disfrutar más las noches. Dormir, no dormir y aún así seguir soñando. Sentir que me regresas el aliento pese a que eres quien me lo quita. Creerme invencible. Saberme vulnerable. Elegirnos. Enamorarnos a diario. Conquistarnos a diario. Coquetearnos a diario. Desearnos a diario. Amarnos a diario. Ilusionarme. Confirmar que mi corazón está completo. Agradecerte por haberme recordado que estoy viva, más que siempre, más que nunca.

Replica a Anónimo Cancelar la respuesta