Me ves como si acabaras de encontrar lo que tanto buscabas, como si fuera yo la única verdad, como si fuera yo refugio, como si fuera yo esperanza. Me ves y aprietas la sonrisa, para esconder lo que ya te estás imaginando, o agachas la mirada, para no mostrar lo que ya estás sintiendo. Me ves con ganas, con deseo, con ansia, con afán. Me ves con complicidad, con intimidad, con lujuria, con ternura, con cariño, con compasión, con admiración, con atención, con tiento, con calma, con desesperación, con nostalgia, con futuro. Me ves y sé que quisieras ocupar todas mis memorias, llenando de ti mis días y haciendo de mí tus noches. Te miro y se me agota la voluntad, se me acaban las ganas de irme, se extinguen las dudas, se mueren los miedos. Te miro y olvido la firmeza y el orgullo y el pasado y el presente. Te miro con ganas de decirte que te quedes, que me ocupes, que me invadas, que soy tuya, que toda me tienes. Te miro con honestidad, con mis colores, con mis demonios. Te miro desnuda, te miro en silencio, te miro entre la gente, te miro pese a la gente. Te miro y sé que te pareces al amor. Te miro y suenas igual que la felicidad. Tú me ves como si yo lo fuera todo. Yo te miro como si después de ti no hubiera nada.

Deja un comentario