Hagamos lo que amamos hacer y hagámoslo mucho, como abrazarnos, vernos a los ojos y tomarnos de las manos, o hablar sin terminar una conversación porque siempre surge algo más importante que decir. O acurruquémonos en el sillón en silencio para poder olernos de cerquita, o mandémonos un mensaje que nos saque una sonrisa idiota en medio del día, o pensémonos cuando estemos con otras personas, o veamos películas que nunca veremos o viajemos o compartámonos una nueva canción. También podríamos amarnos todo el día porque eso sabemos hacerlo, como sabemos hacer los besos y las caricias y lo que viene después de ellas. De eso, de lo que sigue a los besos y las caricias, hagámoslo mucho y hagámoslo siempre.
Escucha: Terraformar

Replica a Anónimo Cancelar la respuesta