No quiero un amor como el suyo, no quiero un amor de batallas y de guerras, de los que confunden el caos con pasión. Me niego a tener una relación péndulo, de las que van y vienen por miedo a la soledad. No voy a celarte ni abrumarte con mis traumas y frustraciones. No seré una persona ausente, ni te daré las sobras de mi tiempo, ni tendré una vida paralela en la que no estés tú, en la que no seas mi prioridad. No pelearé para ganar o tener razón, ni confundiré ego con amor. No generaré dolor para después curarte con dósis mínimas de cariño.
Te ofrezco lo opuesto, una relación sin angustia ni ansiedad, con calma y con paz, sin cambios abruptos, ni sorpresas desagradables, ni vaivenes. Seré estabilidad, contención, constancia. Te escucharé más de lo que hable y pondré atención en todos esos detalles que para ti son importantes. No te mandaré grandes ramos de flores ni te diré que te amo más que a mi vida, porque con mi vida te demostraré que así es, porque mis acciones te gritarán siempre que soy y estoy por ti y para ti. No seré el que te escriba en las madrugadas o en las borracheras, porque estaré dormido a tu lado, porque no habrá fiesta sin ti. No seré el que te domine al hacer el amor, pero seré el que te descubra a diario, el que te aprenda a diario, el que te respire y sepa a dario. No serás un secreto, querré gritar que estás conmigo, que estamos juntos, caminar contigo, sentirme orgulloso de estar con alguien a quien tanto admiro.
No quiero un amor como el suyo. Quiero un amor nuestro, sólo tuyo y mío, de los que se construyen con los años, de los que envejecen, de los que permanecen, de los que se toman de la mano para jamás soltarse, de los que sí valen la pena. No me ames como a él, porque él significa tristeza, ausencia, miedos, y yo para ti contemplo lo opuesto. Ámame a mí, como yo soy y como tú puedas, porque yo no te quiero con agenda o condiciones, porque para mí no eres una opción, para mí lo eres todo.
Escucha: I Won’t Give Up

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