Amémonos en los días buenos y hagámoslo aún más en los malos, en los que tú y yo no nos entendamos, en los que queramos tener razón. Querámonos locamente, ciegamente, razonablemente, desmedidamente, emocionalmente, socialmente, intimamente, racionalmente, indefinidamente, eternamente. Hagámoslo con urgencia, con pasión, con ternura, en ruido y en silencio, con prisa, con empeño, con ganas, con deseo. Cuidémonos de lejos y de cerca, hablándonos siempre con verdad, siendo honestos con lo que somos, con lo que sentimos, con lo que queremos ser. Seamos nosotros sin miedo a lastimarnos, con libertad, sin mutilar lo que somos, sin dividirnos, sin forzarnos a encajar. Procurémonos en la rutina, al paso de los días, con sorpresas, con detalles, con paciencia, con empatía, con escucha, con amor. Prioricémonos con presencia y constancia y prioricémonos también en las ausencias, dándonos ese lugar reservado para quienes se aman y nunca olvidan hacerlo. Démonos por entero, sin precauciones, sin reservas, sin tácticas ni estrategias. Elijámonos siempre como amigos, como amantes, como equipo. Recordémonos que no somos el uno contra el otro, sino somos nosotros contra el mundo; sólo así seremos invencibles.
Escucha: Invincible

Deja un comentario