Claridad

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El chico del mostrador me tomó cuatro veces la foto. «¿Usas pupilentes?», preguntó, «Es que tus ojos no salen en la imagen». Quinta toma. «Mira, esto es lo mejor que pude hacer. No tendrás ningún problema para que te identifiquen, pero sí tendrás muchos problemas en la vida», sentenció. «¿Problemas?», dije confundida. «Sí, problemas, tienes los ojos muy transparentes, así que no podrás mentir muy bien».

Abandoné el lugar. El viento matutino e invernal me pegó en la cara y las hojas de los árboles comenzaron a caer. Ray Charles entonó «What have I done». Busqué desesperadamente un café. «Un caramel macchiato», pedí. «¿Para la nostalgia?», respondió. «¿Cómo?», contesté sorprendida. «Traes cara de nostalgia o de añoranza», consideró. Solté una risa cínica y casi imperceptible. Nuevamente las casualidades, acaso, la nitidez.


2 respuestas

  1. Anónimo

    Ojos de mala, cejas de buena.

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  2. Anónimo

    Por el contrario, mis ojos son obscuros y oscuros según comprendas mejor. La chica del mostrador no me miraba aún cuando sujetaba las llaves de mi X6 sobre el mismo. A veces no basta la sonrisa, los ojos o un auto de 80 mil dls. A veces, sólo a veces solo importan las caricias; del tipo que jamás podré darle a ella… en cambio le sonrió al werito del Chevy. Son cosas de la vida… pigmentocracia le llamaba el buen Shadow… Jflo

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