
Botón se llama así porque «no hay nada más bello que un botón». -¿Y qué, sí está muy bella?-, es seguramente la siguiente pregunta, la cual no responderé. -¿Eso quiere decir que no?- -No, eso quiere decir que no responderé porque «bella» me parece una palabra quijotesca, aunque diré que sí, que es guapa-. -Preséntamela.- -No, preséntate tú, que ya estás grandecito para esas cosas-. Este es un diálogo habitual cuando me refiero a Botón frente a quienes no la conocen. Pues bien, ayer tuve una conversación sobre Botón, después de que alguien me preguntó por qué la quería tanto, si en realidad no había sido mucho el tiempo de convivencia. -Porque es de buen corazón, aunque reniegue de todo, porque tiene una sensibilidad distinta a la del resto de la gente, porque ella puede ver algo más donde tú ves lo de siempre, porque pinta, porque le gustan los elefantes, porque tiene buen gusto musical, porque, como diría ella, es chingona-. -¿Chingona?- -Sí, o sea, no es gris y no se deja secar como arbolito, y sabe que la vida está en muchas partes, en leer, en escribir, en caminar, en descubrir, ¿entiendes?- -Claro, porque es Botón.- -Exacto.-
P.S. Hace algún tiempo Jorge me regaló una pulsera africana hecha de botones. -Es para que te acuerdes de tu amiga Botón-. -¿Y eso?- -Pues porque es Botón.-
Deja un comentario